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“Como cuando algún fiero toro entrena y enseña sus miembros para el cruel combate, con los cuernos juega sobre el tronco de un roble constructor, o una haya semejante a un mástil, y hiriendo el aire vano prueba su fuerza:
Así, antes de que sus quillas alcancen el golfo de Cambaya, Francisco, fiero con ardor vengativo, arrasa Dabul, opulento puerto, afila su espada y abate la tumefacta jactancia de la tierra: