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“Mas Tú, en quien con plena fe confiamos hallar, ¡oh Rey benigno!, un hombre honrado, y esperamos ver provista tan cierta ayuda como la que dio Alcínoo al habitante de Ítaca perdido, hacia este tu puerto seguro bogamos con el Intérprete Divino en vanguardia: pues como Él nos envía a ti, es claro que tu corazón ha de ser ciertamente raro, humano y sincero.