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Él manda que conduzcan a la ribera cuanto trae de valor, cuanto él sustenta, para que trueque o compra allí se adhiera; pues quien no quiere el tráfico, la afrenta de la guerra desea y desafiura.
Mas bien sabe el de Gama qué traición y qué depravado apetito esconde aquel pecho enemigo y su intención; mas consiente, pues sabe que responde con aquellas riquezas su salvación.