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A bordo de las naves permanece con mente sosegada hasta ver qué circunstancias traerán los días; pues ahora su espíritu no confía en aquel Regente sobornado, vil y mezquino.
Aquí que el Casuista que enigmas resuelve, vea cómo los ricos, al igual que los necesitados, son regidos por el lucro y la sed nociva de ganancia que nos compele a atrevernos y a hacer lo peor.