40
“Tan vastos sus espantosos miembros, bien puedo asegurarte, que duplicaban con creces a la vista el Coloso de Rodas, cuyo desmedido alcance fue antaño una de las Siete Maravillas del mundo nombrado.
¡Mas cuando sus gruesos y horrísonos tonos comenzaron a sonar como si surgieran de la noche más profunda del Océano: ah!, se encogió la carne y se me erizó el cabello a mí y a todos, al oír y ver aquella espantosa Cosa.