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Tregua arrepentido manda dar el Moro que esa inícua playa rige; ni pueden los Lusitanos adivinar que en paz disfrazada la guerra los persigue: Pues el falso Piloto que enviaron a mostrar la tierra, que en su pecho todo mal abriga, solo a guiarlos a la muerte fue enviado;— tal era la señal del tiempo malogrado.