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Así habló, y asintió el Padre del soberano poder, inclinando grave su terrible cabeza al parecer de Marte, siempre ávido de combate, y sobre el Consejo derramó lluvias de néctar.
La Galaxia, el sendero que brilla intensamente, las Deidades todas se levantaron separándose para marchar; rindiendo real pleitesía, y el camino tomó cada cual al regresar a su propia morada.