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Del trono arcano de la lumbre etérea, el gran hijo de Tebas, dios bicorne, al ver que la hueste lusa decidiera retar el odio y pavor mauritano, fijó todo designio en ruin quimera con que al extranjero hostil halle fin temprano: Y mientras la saña su pecho importuna, así el dios discurre a solas con su una: