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“Pues batallas tan fieras de ese modo ganadas por un pobre centenar o pocos más, tal combate, tales fintas, tal fuerza, tales estratagemas sostenidas, tantos canes denodados puestos en fuga; tales hazañas, digo, deben parecer fábulas fingidas, o que las Huestes del Cielo invocadas descienden a la tierra para ayudarle, y le otorgan audacia y brío, corazón y arte guerrero.