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“Estos, que holgaban de que el huésped morara entre ellos, nos saludaron con ánimo amigable, y muchas aves cebadas y ovejas suministraron, cambiando sus bienes por las cosas tenidas por buenas: Pero aunque mis compañeros lo intentaron, en vano lo intentaron, pues ni una sola palabra al fin se entendió que una señal de nuestra búsqueda pudiera transmitir:— El ancla levé, y me alejé navegando.