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Mas, cantando aquestas, de ti no puedo cantar, ¡oh Rey sublime!, tal tema debo temer.
Toma las riendas de tu reino, así mi Rey creará una poesía nueva para el oído mortal:
Ya agora el gran peso oigo resonar (¡y esparce sus terrores por toda la esfera!) de singular proeza, prodigios propios de la Guerra, en regiones africanas y en mares orientales.