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«Por estas y otras glorias quebrantada, largo lloró Castilla su desdicha; cuando paz que anhelaba y calma amada otorgar decidió el vencedor al vencido; entonces plugo a la divina espada que los soberanos en lid unidos desposaran dos damas de real estirpe, inglesas de cuna, de fama, hidalguía y gracia sin mengua.»