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Mirad cómo caminan con alegría por múltiples caminos, con furia de toros o fuerza de leones rampantes, condenados por voluntad propia a noches sin sueño y días sin alimento, al fuego y al acero, a la lluvia de flechas y al vuelo de balas:
A los tórridos trópicos, a los árticos gélidos y grises, al golpe del pagano y al desprecio del moro; a riesgos invisibles que amenazan la vida humana, al naufragio, a los monstruos marinos y a la brava lucha de las olas.