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“Esta tierra, que el agua les negara, verá proveer puerto seguro, donde, rendidas por su larga singladura, descansarán y fondearán naves mercantes procedentes del más lejano Occidente.
En fin, todo este litoral, que en vano intentó tejer la trampa mortal, pagará obediente peaje, diezmo y tributo, sabiendo cuán inútil es desafiar al león lusitano en su guarida.