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“Y si tantas almas hiciste huir por ti a solas, y buscar el reino nocturno de Cocito, cuando absolviste a la Ciudad Santa del vil judeño, firme en el rito antiguo; fue porque así lo dispuso la venganza de Jehová, ¡oh noble Tito!, y no tu poderoso brazo; pues así lo habían profetizado los hombres inspirados, y así lo certificaron los labios de Jesús.