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“Hasta que este flaco pueblo su fuerza entera gane, oponeos de todas las formas posibles; pues fácil es sobre el Sol naciente fijar los ojos sin temor a los rayos cegadores: mas cuando su carrera haya llegado al cenit, la vista más fuerte que osare contemplarlo quedará atónita, y así quedaréis vosotros a menos que los desterréis antes de que echen raíz”.