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“¡Príncipe! que por derecho de nacimiento ostentas alto mando sobre los orgullosos mares que barren de polo a polo; tú que refrenas a los moradores de la tierra para que nadie sobrepase su término y segura meta:
¡Y, Padre Océano! tú cuya banda circundante rueda en torno al universo esférico, permitiendo tan solo por tu justo decreto que cada cual florezca en debidos límites, Tierra y Mar: