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¡He aquí que de las lanchas brillan súbitas las luces de fiera artillería con furioso estrépito; la bala de plomo mata, el trueno atemoriza, y ecos sibilantes cortan el aire que se encoge:
Se quiebran ahora los corazones y los altivos ánimos de los moros, cuya sangre se cuaja fría con un espanto espantoso:
El cobarde emboscado huye para salvar la vida, y muere expuesto a la Muerte el atrevido valiente.