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“El galope de los corceles se alza con estrépito, cual si un temblor de tierra rodara bajo sus pisadas:
- Las fibras del corazón aletean en los pechos; las miradas se fijan con un sentimiento mezclado de júbilo y pavor:
- Este, sin desmontar de su montura, vuela;
- aquel gime al caer con su corcel caído;
- este tiene su cota blanca como la nieve teñida de bermellón;
- aquel azota con el plumaje de su yelmo los ijares de su corcel.