79
“¡Ah, no huyas de mí! ¡Así jamás el fugaz Tiempo acelere su huida de tus juveniles bellezas! Pues solo con detener el titilar de tus pies vencerás el duro desdén de la Fortuna. ¿Qué Emperador, qué hueste poderosa osaría enfrentar la fuerza dispuesta por el furioso poder del Azar, que en todo lo que deseé sigue acosando mi camino?, ¿puedes hacer esto, tú sola, si te quedas?