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¡Vosotros también, mis Lores!, habéis visto a menudo la hora en que el amor por la pastora ha herido vuestras almas; y vosotras, mis Damas!, a menudo el patán inculto ha atrapado a vuestras Señorías en la red de Vulcano.
Estos nocturnos de espera recorren ansiosos la cita, aquellos escalan los ventanales y vuelan sobre las tejas: mas sostengo principalmente que tales amores indignos son más obra de la Madre que del Hijo.