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“Tienes un Rival, no solo en la fechoría, mas también en su dolor y recompensa esquiva:
En ti y en él dos pechos de alcurnia nobiliaria vemos degradados a baja y oscura suerte:
¡Morir en el hospital, en el lecho de la indigencia, quien al Rey y a la Ley como muralla de hierro asegura!
Así proceden los reyes caprichosos, cuya voluntad demanda más de lo que la Justicia o la Verdad mandan: