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“Y con su raudo y raptor torbellino arrastra cuantas esferas menores contiene su seno: por obra de este el Sol, que nunca desfallece, con cursos ajenos sostiene el Día y la Noche; bajo este veloz orbe otro orbe se rezaga lentamente, tan lento, con freno tan duro se refrena su ardor, que mientras Febo da, con rostro siempre espléndido, dos rondas de doscientas, este avanza un solo paso.