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“Mas pronto, de ambición loco, acuciado por la Pasión de Dominio agridulce, cae sobre Fernando de Aragón, esperando derrotar el altivo reino de Castilla.
Las enjambradas turbas hostiles se ponen la armadura, las orgullosas y diversas razas desfilan y se encuentran, desde Cádiz veloz hasta los altísimos Pirineos, que doblan ante Fernando la nuca y la rodilla.