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Ninguno que, el poder que le es confiado usando mal, lo vuelve alcahuete de su fea codicia; ninguno que, para cortejar y adular al rebaño, en mudar de figura a Proteo supere.
De mí, Camenas, no temáis palabra favorable para aquel que viene, con grave y honesto hábito, en su nuevo rango complaciendo más a su Rey, para desollar y esquilmar al miserable pobre.