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“Ya podéis zarpar, pues sopla el viento favorable y hacia vuestro amado hogar las aguas están despejadas”.
Así habló la Diosa, y los Valientes se inclinaron a zarpar de la alegre Isla del dulce Amor. Transportan avituallamiento de la más noble especie, transportan la ansiada Compañía, cada cual su Fiel, la Ninfa que por siempre morará en el corazón, mientras el sol caliente la tierra y la marea.