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Y, debidamente meditando, todos sus pensamientos se inclinan allí a extender, sobre su acuoso camino, en medio de las olas de la Corriente Oceánica, alguna Isla divina esmaltada de flores y alegre de verdor; pues ella tiene muchas, donde sus reinos limitan con la Madre Primera ceñida por bahía protectora, además de aquellos Jardines de los Mares de Mediodía, dentro de los portales abiertos por Hércules.