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—«Tal Rey tenéis, que si el valor tenéis que iguala el real corazón que habéis alzado a reinar, a todo enemigo habréis de desbaratar si sois valientes, y más al ya vencido, fácil de vencer de nuevo; mas si tan noble pensamiento ya no puede salvar vuestras almas del penetrante Miedo al pecho acogido, y las cobardes manos de nefastos terrores os atan, el yugo de este extraño, yo, solo yo, lo desafio.