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“Véase la diadema de la coronada cabeza de toda Europa, el reino de Lusitania, donde la tierra acaba y el mar comienza, y Febo se hunde a descansar en el piélago. Quisieron los Cielos con justísimo decreto que mediante guerras marchitara al ignonimioso mauritano, para expulsarlo de sí misma: ni consintió allí que él gobernara en paz el Continente Ígneo.