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Yugadas a su carro van las Aves cuyo cantar exequias hace de la Muerte en la marea de la Vida, y aquellas cuya figura tomó en tiempos pretéritos Peristera, que arrancaba las margaritas multicolores.
Tras la Diosa apresurada marcha la muchedumbre, que por todo el aire se desliza con besos de pico: doquiera que en aladas alas vuela la Diosa, con su gracioso movimiento serena los cielos.