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“Es mi deseo que en el reino de Neptuno, mi cuna, nazca una estirpe hermosa y valiente, que sea dura prueba para los mundos malignos y para los rebeldes que desprecian tu imperio; que nada salve, ni muro adamantino ni la triste Hipocresía, a estos hombres perjuros: jamás esperarán salvarse estas criaturas terrenales cuando ardan los fuegos del Amor inmortal bajo las olas”.