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“Pedro, el de severa justicia, engendra al blando —¡mira qué excepciones acechan en las leyes de la naturaleza!—, remiso y despreocupado príncipe, Fernando, que condujo su reino a las abiertas fauces del peligro:
Pues pronto contra la débil y des defensas tierra vino el castellano, que estuvo a punto de causar la ruina misma del reino lusitano; pues los reyes débiles debilitan el linaje más fuerte.