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nydus/The Scarlet LetterPublic
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VI. Pearl

infinito era el tormento infligido por el inteligente tacto de la manita de Pearl. De nuevo, como si el gesto agonizado de su madre solo pretendiera divertirla, ¡la pequeña Pearl la miró a los ojos y sonrió! Desde aquella época, salvo cuando la niña estaba dormida, Hester no había vuelto a sentir un momento de seguridad; ni un momento de sereno disfrute de ella. Es verdad que a veces transcurrían semanas durante las cuales la mirada de Pearl no se fijaba ni una sola vez en la letra escarlata; pero entonces, de nuevo, esta surgía de imprevisto, como el golpe de una muerte súbita, y siempre con esa sonrisa peculiar y esa extraña expresión en los ojos.

En cierta ocasión, este brillo estrafalario y élfico asomó a los ojos de la criatura, mientras Hester contemplaba su propia imagen en ellos, como a las madres les gusta hacer; y, de repente —pues las mujeres solitarias y de corazón atribulado se ven acosadas por delirios inescrutables—, se figuró ver, no su propio retrato en miniatura, sino otro rostro en el pequeño espejo negro del ojo de Pearl. Era un rostro demoníaco, lleno de una malicia sonriente, que sin embargo conservaba el parecido con unos rasgos que ella conocía muy bien, aunque rara vez con una sonrisa y jamás con malicia en ellos. Era como si un espíritu maligno poseyera a la niña y acabara de asomarse a modo de burla. Muchas veces después, Hester se vería atormentada, aunque con menor viveza, por la misma ilusión.

En la tarde de cierto día de verano, después de que Pearl hubo crecido lo suficiente como para corretear, se divirtió juntando puñados de flores silvestres y arrojándolas, una a una, al pecho de su madre; bailando de alegría, como un pequeño duendecillo, cada vez que acertaba en la letra escarlata. El primer movimiento de Hester había sido cubrirse el pecho con las manos cruzadas. Pero, ya sea por orgullo o resignación, o por el sentimiento de que su penitencia tal vez se consumaría mejor mediante este dolor indescriptible, resistió el impulso y se sentó erguida, pálida

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