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nydus/The Scarlet LetterPublic
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XVIII. Una inundación de sol

aceptadas; aunque, en una sola ocasión, hubiera transgredido tan temiblemente una de las más sagradas. Pero esto había sido un pecado de pasión, no de principio, ni siquiera de propósito. Desde aquella infeliz época, había vigilado, con celo y minuciosidad enfermizos, no sus actos —pues estos eran fáciles de ordenar—, sino cada soplo de emoción y cada uno de sus pensamientos. En la cúspide del sistema social, tal como se hallaban los clérigos de aquella época, se encontraba tanto más atado por sus normativas, sus principios y aun sus prejuicios. Como sacerdote, el marco de su orden lo cercaba inevitablemente. Como hombre que una vez había pecado, pero que mantenía su conciencia totalmente viva y dolorosamente sensible por la rozadura de una herida no sanada, cabría suponer que estaba más seguro dentro de la línea de la virtud que si nunca hubiera pecado en absoluto.

Así, parece verse que, en lo que respecta a Hester Prynne, los siete enteros años de proscripción e ignominia no habían sido sino una preparación para esta misma hora. ¡Pero Arthur Dimmesdale! Si semejante hombre volvía a caer, ¿qué excusa podría aducirse en atenuación de su delito? Ninguna; a menos que le valiera de algo el estar quebrantado por un largo y exquisito sufrimiento; que su mente estuviera oscurecida y confundida por el mismo remordimiento que la atormentaba; que, entre huir como un criminal confeso y permanecer como un hipócrita, a la conciencia pudiera resultarle difícil inclinar la balanza; que era humano evitar el peligro de la muerte y la infamia, y las inescrutables maquinaciones de un enemigo; que, por último, a este pobre peregrino, en su sendero sombrío y desértico, desfallecido, enfermo, miserable, se le apareciera un destello de afecto y simpatía humanos, una vida nueva y verdadera, a cambio de la pesada condena que ahora estaba expiando. Y dígase la verdad severa y triste: que la brecha que la culpa ha abierto una vez en el alma humana jamás se repara, en este estado mortal. Puede

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