Codal
nydus/The Mystery of Edwin DroodPublic
Página 138 de 415
Table of Contents

IX. Pájaros en el matorral

Miss Twinkleton logró aquí una reverencia, sugerente de prodigios ocurridos en sus respetadas piernas, y de la que salió airosa, a tres yardas de su punto de partida.

Como consideraba su obligación hacer una visita al señor Jasper antes de marchar de Cloisterham, el señor Grewgious fue a la Casa de la Puerta y subió su escalera secundaria.

Pero como la puerta del señor Jasper estaba cerrada y mostraba en un papelito la palabra «Catedral», el hecho de que era la hora del servicio divino acudió a la mente del señor Grewgious.

Así pues, volvió a bajar la escalera y, cruzando el Compás, se detuvo ante la gran puerta occidental de dos hojas de la Catedral, que se encontraba abierta de par en par en aquella tarde apacible y luminosa, aunque efímera, para ventilar el lugar.

—Dios mío —dijo el señor Grewgious, asomándose—, es como mirar por la garganta del Tiempo.

El Viejo Tiempo exhaló un suspiro mohoso desde la tumba, el arco y la cripta; y las sombrías penumbras comenzaron a profundizarse en los rincones; y la humedad empezó a emerger de las verdosas placas de piedra; y las joyas, proyectadas sobre el pavimento de la nave desde las vidrieras por el sol poniente, comenzaron a extinguirse. Tras la reja del presbiterio, subiendo por los peldaños sobre los que se alzaba amenazante el órgano que caía rápidamente en la oscuridad, se veían tenuemente túnicas blancas, y una voz débil, que subía y bajaba con

138