Diario.
—Vaya, vaya. Pruebe el antídoto —replicó el señor Crisparkle—; ¡y que le proporcione una visión más clara y mejor del caso! No lo discutiremos más por ahora. Tengo que agradecerle de mi parte, agradecerle sinceramente.
“Hallará usted”, dijo Jasper al estrecharle la mano, “que no haré a medias lo que desea que haga. Me encargaré de que Ned, ya que cede en algo, ceda por completo”.
Al tercer día de esta conversación, fue a visitar al señor Crisparkle con la siguiente carta:
“Me conmoueve su relato de la entrevista con el señor Crisparkle, a quien respeto y estimo mucho. Desde ya declaro abiertamente que en aquella ocasión perdí los estribos tanto como el señor Landless, y que deseo que lo pasado sea pasado y que todo vuelva a estar en orden.
“Mire, querido viejo amigo. Invite a cenar al señor Landless en Nochebuena (cuanto mejor sea el día, mejor será la obra), y que seamos solo nosotros tres, y estrechemos las manos todos allí mismo, sin hablar más del asunto.