Un colonizador en Cloisterham
Por entonces apareció un desconocido en Cloisterham; un personaje de pelo blanco y cejas negras.
Como iba embutido en una levita azul bastante ceñida, con un chaleco de color ante y pantalones grises, tenía cierto aire militar, pero se dio a conocer en el Crozier (el hotel tradicional, donde se instaló con una maleta) como un holgazán que vivía de sus rentas; y anunció además que tenía la intención de alquilar un alojamiento en la pintoresca y antigua ciudad durante uno o dos meses, con vistas a establecerse allí definitivamente.
Ambas declaraciones fueron hechas en el salón del Crozier, a todos los que pudieran o no estar interesados, por el extranjero mientras permanecía de pie dando la espalda a la chimenea vacía, esperando su lenguado frito, su chuleta de ternera y su pinta de jerez. Y el camarero (dado que el trabajo en el Crozier era crónicamente escaso) representó a todos los que pudieran o no estar interesados, y absorbió toda la información.
La cabeza blanca de este caballero era inusualmente grande, y su mata de pelo blanco era inusualmente espesa y abundante. > —Supongo, camarero —dijo, sacudiendo su mata de cabello tal como un perro terranova podría sacudir la suya antes de sentarse a cenar—, que por estos rumbos se