Codal
nydus/The Mystery of Edwin DroodPublic
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IV. El señor Sapsea

“Imposible no aprobarlo. Llamativo, característico y completo”.

El subastador inclina la cabeza, como quien acepta lo que se le debe y da un recibo; e invita al recién llegado Durdles a tomarse esa copa de vino (entregándosela), pues le dará calor.

Durdles es cantero de profesión; se dedica principalmente a las lápidas, tumbas y monumentos, y va enteramente cubierto del color de estos de la cabeza a los pies. No hay hombre más conocido en Cloisterham. Es el libertino con patente del lugar. La fama lo pregona como un trabajador maravilloso —lo cual, por lo que nadie sabe, bien puede ser (ya que nunca trabaja)— y como un borracho maravilloso —lo cual todo el mundo sabe que es.

Con la cripta de la Catedral está más familiarizado que cualquier autoridad viva; puede que incluso más que cualquiera muerta.

Se dice que la intimidad de este conocimiento comenzó en su costumbre de recurrir a ese lugar secreto, para excluir a la población infantil de Cloisterham y dormir la resaca del licor: ya que tenía fácil acceso a la Catedral como contratista de reparaciones menores.

Sea como fuere, sabe mucho al respecto y, en la demolición de fragmentos estorbosos de muro, contrafuerte y pavimento, ha visto extrañas visiones.

A menudo habla de sí mismo en tercera persona; tal vez, al tener una idea un tanto difusa de su propia identidad cuando narra; tal vez adoptando con imparcialidad la nomenclatura de Cloisterham en referencia a un personaje de reconocida distinción. Así, dirá, refiriéndose a sus extrañas visiones: > «Durdles se topa con el viejo», en referencia a un magnate sepultado de la antigüedad y de alta alcurnia,

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