artes verdaderamente femeninas—, permíteme que visite a tu papá antes de que el alba de mañana se hunda en el poniente, y le proponga un hogar suburbano, humilde tal vez, pero dentro de nuestras posibilidades, donde siempre será bienvenido como huésped vespertino y donde cada disposición revestirá a la economía y al constante intercambio de conocimientos escolares de los atributos del ángel custodio de la dicha
A medida que los días avanzaban arrastrándose y no pasaba nada, los vecinos empezaron a decir que la bonita muchacha de casa de Billickin, que miraba con tanta nostalgia y tanta frecuencia a través de los sucios cristales del salón, parecía estar perdiendo el ánimo.
La bonita muchacha los habría perdido a no ser por la casualidad de dar con unos libros de viajes y aventuras marítimas.
Como compensación a su romanticismo, la señorita Twinkleton, leyendo en voz alta, sacaba el máximo partido a todas las latitudes y longitudes, rumbos, vientos, corrientes, desviaciones y otras estadísticas (que sentía que no eran menos provechosas por el hecho de no significar absolutamente nada para ella); mientras que Rosa, escuchando atentamente, sacaba el máximo partido a lo que estaba más cerca de su corazón. Así que ambas lo hicieron mejor que antes.