personal que haya podido aportar a él. Caballeros, hasta entonces dejan ustedes de ser el Club de los Ocho, y tendrán que apañárselas lo mejor posible para convertirse en el de los Siete”.
Me puse el sombrero y me retiré. Al bajar las escaleras, les oí dar claramente un vícongelado y reprimido. Tal es el poder del empaque y del conocimiento de la naturaleza humana. Se lo había arrancado por la fuerza.