primero hace en sí mismo el uso más legítimo de la Probabilidad; el inconveniente radica en que, en el momento en cuestión, las funciones de la Probabilidad quedan desplazadas por el hecho de conocerse de otro modo. El segundo o el tercero son, por tanto, los significados más probables que pueden estar presentes en la mente, pues en estos casos la Probabilidad, si pudiera utilizarse en la práctica, sería, en el momento en cuestión, un medio para extraer inferencias realmente importantes. Los inconvenientes son la dificultad de hallar tales estadísticas y la extrema influencia perturbadora de las circunstancias del caso especial sobre dichas estadísticas.
§ 8. (II.) Estrechamente relacionada con la tendencia que acabamos de mencionar está la que nos impulsa a confundir una verdadera selección por azar con otra más o menos escogida.
Cuando tratamos con objetos familiares de manera concreta, especialmente cuando la mayor rareza corresponde a la superioridad de calidad, casi todo el mundo ha aprendido a reconocer la distinción. Nadie, por ejemplo, al observar un excelente cuerpo de tropas en una ciudad extranjera, dejaría de sentirse impulsado a preguntar si procedían de un regimiento corriente o de uno seleccionado.
Sin embargo, cuando la distinción se refiere a objetos desconocidos, y en especial cuando parece estar implicada únicamente una rareza comparativa, la falacia puede adoptar una forma bastante sutil y engañosa, y parece merecer una atención especial mediante la consideración de algunos ejemplos.
Sometimes the result is not so much an actual fallacy as a slight misreckoning of the order of probability of the event under consideration. For instance, in the Pyramid question, we saw that it made some difference whether we considered that π alone was to be taken into account or whether we put this constant into a class with a small number of other similar ones. In deciding, however, whether or not there is anything remarkable in the actual falling short of the representation of the number 7 in the evaluation of π [ TN: The original reads p. 248] (v.[ TN: space] p. 247) the whole question turns upon considerations of this kind. The only enquiry raised is whether there is anything remarkable in this departure from the mean, and the answer depends upon whether we suppose that we are referring to a predetermined digit, or to whatever digit of the ten happens to be most above or below the average. Or, take the case raised by Cournot (Exposition de la Théorie des Chances, §§ 102, 114), that a certain deviation from the mean in the case of Departmental returns of the proportion between male and female births is significant and indicative of a difference in kind, provided that we select at random a single French Department; but that the same deviation may
be accidental if it is the maximum of the respective returns for several Departments.[1] The answer may be given one way or the other according as we bear this consideration in mind.
§ 9. Somos singularmente propensos a ser engañados de este modo cuando nos esforzamos por determinar la causa de algún fenómeno mediante meras estadísticas, en completa ignorancia respecto a la dirección en la cual debe buscarse dicha causa. En tales casos, una persona ingeniosa que decida indagar en un amplio campo nunca dejará de dar con una explicación que sea plausible en el sentido de que encaja con los hechos observados hasta el momento. Con una décima parte del esfuerzo que el Sr. Piazzi Smyth dedicó a la medición de la gran pirámide, creo que me comprometería a hallar indicios plausibles de varias de las constantes y patrones importantes que él