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nydus/The Logic of Chance, 3rd EditionPublic
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La concepción de la aleatoriedad y su tratamiento científico

§ 12. (2) When the arrangement in question includes but a comparatively small number of events or objects, it becomes much more difficult to determine whether or not it is to be designated a random one. In fact we have to shift our ground, and to decide not by what has been actually observed but by what we have reason to conclude would be observed if we could continue our observation much longer. This introduces what is called ‘Inverse Probability’, viz.[** TN: space] the determination of the nature of a cause from the nature of the observed effect; a question which will be fully discussed in a future chapter. But some introductory remarks may be conveniently made here.

Todo problema de Probabilidad, tal como se entiende aquí el tema, introduce la concepción de un límite último y, por lo tanto, presupone una posibilidad indefinida de repetición.

Cuando tenemos ante nosotros solo un número finito de ocurrencias, nos falta la evidencia directa del carácter de su disposición, y tenemos que recurrir a la naturaleza del agente que las produce. Y a medida que el número se hace menor, la confianza con la que podemos estimar la naturaleza del agente disminuye gradualmente.

Comencemos por un caso intermedio. Hay un pequeño césped, salpicado de margaritas: ¿es esta una disposición aleatoria? Tenemos cierta confianza en que así es, a simple vista; queriendo decir con esto que (en negativo) no se puede discernir rastro alguno de un patrón regular y (en afirmativo) que si tomamos un área moderadamente pequeña, digamos una yarda cuadrada, encontraremos más o menos el mismo número de plantas en ella. Pero podemos auxiliarnos recurriendo a la agencia de distribución conocida en este caso. Sabemos que la margarita se propaga por semilla, y considerando el efecto del viento y el barrido y la siega continuos del césped, podemos detectar causas en funcionamiento que son análogas a aquellas por las cuales se rigen

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