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nydus/The Logic of Chance, 3rd EditionPublic
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Seguros y Juegos de Azar

Como no se trata de un tratado regular sobre Seguros, no hace falta decir más sobre la naturaleza exacta de tales sociedades, aparte de señalar que son de muy diversos tipos. A veces son realmente aquello con lo que las hemos comparado, es decir,[** TN: space] acuerdos mutuos entre un grupo de personas para compensar las pérdidas de los demás hasta cierto punto. En esta categoría entran las Sociedades de Seguros Mutuos, las Sociedades de Socorros Mutuos, los Sindicatos (respecto a algunas de sus funciones), junto con innumerables otras sociedades que reciben varios nombres. A veces son compañías administradas por propietarios o accionistas con fines de lucro, como cualquier otra empresa industrial. Este es el caso, creo, de la mayoría de las sociedades ordinarias de seguro de vida. A veces, de nuevo, es el Estado el que asume la gestión, como ocurre en el caso de nuestro negocio de seguros de la Oficina de Correos.

§ 5. Es evidente que no existe un límite necesario para el campo de aplicación de este principio.[1]

Es perfectamente concebible que la mayoría de los habitantes de alguna nación pueda estar tan enamorada de la seguridad que ideara una gran sociedad de seguros para cubrir casi cualquier asunto de la vida. En verdad, no podrían abolir la incertidumbre, ya que las condiciones de la vida distan mucho de permitirlo, pero podrían, sin mucha dificultad, librarse de las peores de las consecuencias de esta. Podrían decidir asegurar no solo sus vidas, casas, barcos y otras cosas respecto de las cuales es posible una pérdida repentina y total, sino asegurar también sus negocios; en el sentido de evitar no solo la bancarrota, sino incluso los años malos fortuitos, bajo el mismo principio de conmutación.

Por muy desconocido que parezca tal objetivo cuando se presenta en este lenguaje, no deja de ser uno al que, bajo un nombre de significado sospechoso para las clases conservadoras, se le ha prestado bastante atención. En realidad, no es casi ninguna otra cosa que el comunismo, que en verdad podría definirse como una sociedad de seguros universal y obligatoria[2] que ha de tener en cuenta todos los departamentos de los negocios y, al menos en algunas de sus formas, invadir también la esfera de la vida social y doméstica.

Aunque nada tan abarcador como esto sea probable de llevarse a la práctica a muy gran escala, merece señalarse que el principio mismo se extiende de manera constante en todas direcciones en cuestiones de detalle. Es, por ejemplo, la gran queja contra los Sindicatos obreros (Trades Unions) el que con demasiada frecuencia busquen asegurar estos resultados respecto a la igualación de los salarios de los trabajadores, garantizando así hasta cierto punto contra la incompetencia, tal como lo hacen, con acierto y sabiduría, contra la enfermedad y la pérdida de trabajo. Asimismo, existe la Sociedad de Protección Mutua de Comerciantes (Tradesman's Mutual Protection Society), que asegura contra la pérdida ocasional que entraña la necesidad de tener que llevar a cabo acciones judiciales. Hay sociedades en muchas ciudades para el enjuiciamiento de hurtos menores, con el objeto de eludir esa misma pérdida incuestionable y tal vez grave. Entre los ejemplos de seguros para el pueblo más que por el pueblo, se encuentra por supuesto el gigantesco ejemplo de la Ley de Pobres inglesa (Poor Law), en la cual el parecido con un sistema comunista inicial se vuelve muy marcado. Los pobres están asegurados contra la pérdida de trabajo derivada no solo de la enfermedad y la vejez, sino de cualquier causa excepto la ociosidad deliberada. Es verdad que no pagan la prima entera, pero dado que en su mayoría soportan alguna parte de la carga de los impuestos municipales y de los condados, sin duda se les debe considerar como pagadores de una parte de la prima. En algunas ramas también de

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