Aquí estaríamos mezclando en realidad dos conjuntos discordantes de elementos, cualquiera de los cuales, si se hubiera mantenido separado del otro, habría sido de carácter simple y homogéneo. Encontraremos, en consecuencia, que la ley de error resultante delata su origen compuesto o heterogéneo mediante una flagrante desviación respecto a la forma habitual, algo al estilo indicado en el diagrama anterior.
El caso de las estaturas de ingleses y franceses se asemeja al que acabamos de exponer, pero dista mucho de alcanzarlo en cuanto a la rigurosidad con que se garantizan las condiciones necesarias. El hecho es que aquí no disponemos de los requisitos más adecuados, a saber,[** TN: space] un grupo formado por unas pocas causas fijas complementadas por innumerables pequeñas influencias perturbadoras. Lo que llamamos nación es en realidad un cuerpo altamente artificial, cuyos miembros están sujetos a un número considerable de causas perturbadoras locales u ocasionales. Entre los franceses se incluía, presumiblemente, a bretones, provenzales, alsacianos, etcétera, mezclando así distinciones que, aunque menores que las existentes entre franceses e ingleses, considerados en su conjunto, distan mucho de ser insignificantes. Y a estas diferencias de raza hay que añadir otras perturbaciones, también muy importantes, dependientes de la variación del clima, la alimentación y la ocupación. Es evidente, por tanto, que cualquier objeción que exista contra confundir las estadísticas de franceses e ingleses, existe también, aunque por supuesto en menor grado, contra confundir las de los diversos componentes provinciales y de otro tipo que conforman el pueblo francés.
§ 17. Entre la gran variedad de causas importantes que influyen en la estatura de los hombres, es probable que aquellas que cumplen más estrictamente las condiciones principales exigidas por la «Ley de Error» sean sobre las que menos sabemos.
Sobre los efectos de la alimentación y la ocupación, la observación tiene algo que decir, pero acerca de las causas puramente fisiológicas por las cuales la estatura de los padres influye en la estatura de la descendencia, probablemente no poseemos nada que merezca llamarse conocimiento. Quizá la mejor suposición que podamos hacer sea una que, de acuerdo con el refrán de que «de tal palo tal astilla»,[1] asuma que las causas puramente fisiológicas representan el elemento constante; es decir, dada una raza homogénea de personas para empezar, que contraen matrimonio libremente y están sometidas a circunstancias similares de clima, alimentación y ocupación, el patrón se mantendría en general constante.[15]
En tal caso, el hombre que poseyera la estatura media, el peso medio, la fuerza media, y así sucesivamente, podría entonces ser llamado, en cierto modo, un «tipo». Las desviaciones de este tipo se producirían entonces por innumerables pequeñas influencias, en parte fisiológicas, en parte físicas y sociales, que actuarían en su mayor parte de forma independiente unas de otras y darían como resultado una Ley de Error de la descripción habitual.
Bajo tales restricciones y explicaciones, no parece haber ninguna objeción razonable para hablar de un tipo o media francesa o inglesa. Pero siempre debe recordarse que, bajo las circunstancias actuales de cualquier nación política, estos cuerpos algo heterogéneos podrían subdividirse en varios grupos más pequeños, cada uno de los cuales exhibiría con frecuencia las características de dicho tipo en un grado aún más marcado.
§ 18. A este respecto, los informes del Comité Antropométrico, ya mencionados, son de lo más instructivo. Ilustran el grado en que esta subdivisión podría llevarse a cabo y demuestran —si es que fuera necesaria alguna prueba— que el descubrimiento del homme moyen de Quetelet nos daría mucho que buscar. Hasta donde alcanzan sus resultados, la estatura media «inglesa» (en pulgadas) es de 67,66. Pero esta se compone de elementos escoceses, irlandeses, ingleses y galeses, cuyas medias respectivas son: 68,71, 67,90, 67,36 y