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nydus/The Logic of Chance, 3rd EditionPublic
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Seguros y Juegos de Azar

§ 1. Si el lector trae a la memoria el postulado fundamental de la Ciencia de la Probabilidad, establecido y explicado en los primeros capítulos, y tan abundantemente ilustrado desde entonces, reconocerá fácilmente que las dos características opuestas de la irregularidad individual y la regularidad media serán natural y diversamente estimadas por distintas mentes.

Para algunas personas, los elementos de incertidumbre pueden ser tan dolorosos, ya sea en sí mismos o en sus consecuencias, que se muestran ansiosos por adoptar algún medio para disminuirlos. Para otras, la regularidad última de la vida, al menos dentro de ciertos departamentos, su monotonía según la consideran, puede ser tan fatigosa que ellos desean igualmente efectuar alguna alteración y mejora en sus características.

Discutiremos brevemente estas tendencias mentales, y los modos más simples y obvios de satisfacerlas.

Para algunas personas, como hemos dicho, el mundo está demasiado lleno de cambios, irregularidades y de la consiguiente incertidumbre. La civilización ha hecho mucho por disminuir estas características en ciertos aspectos, pero indudablemente las ha agravado en otros, y no sería muy fácil afirmar con seguridad en cuáles de estos aspectos su actuación ha sido hasta ahora, en conjunto, más eficaz.

La disminución de la irregularidad se ejemplifica, entre otras cosas, en el caso de los productos básicos que suministran nuestros alimentos y ropa necesarios. Con respecto a ellos, la escasez y el hambre son hoy casi desconocidas por comparación, al menos en las comunidades razonablemente civilizadas. Como consecuencia de esto, y de las grandes mejoras en los medios de transporte de mercancías y de transmisión de noticias, las fluctuaciones en el precio de tales artículos son mucho menores de lo que solían ser.

En otros aspectos, sin embargo, ha ocurrido lo contrario. La moda, por ejemplo, hace ahora que tantas personas en cualquier gran comunidad deseen simultáneamente la misma cosa, que pueden derivarse de ello grandes fluctuaciones en el valor. Además, todo un conjunto de causas (cuya discusión adentraría en el terreno de la Economía Política) se combinan para producir grandes y frecuentes variaciones en asuntos relativos al crédito y al circulante, que antes no existían. La bancarrota, por ejemplo, es por la propia naturaleza del caso casi enteramente una creación de los tiempos modernos.

No intentaremos establecer ningún balance entre estos resultados opuestos de la civilización moderna, más allá de señalar que en los asuntos de importancia primordial las incertidumbres reales se han visto probablemente disminuidas en conjunto, mientras que en aquellos que afectan al bolsillo más que a la vida, más bien han aumentado. También podría argüirse con cierta plausibilidad que, en los casos en que las incertidumbres reales no han aumentado, lo han hecho a todos los efectos prácticos debido a que sus consecuencias se vuelven con frecuencia más graves, o a que nuestra estimación de estas consecuencias es mayor.

§ 2. Sea cual fuere la decisión sobre la cuestión anterior en cuanto al balance último de ganancia o pérdida, no cabe duda de que muchas personas encuentran que el grado actual de incertidumbre en algunos asuntos de la vida es mayor de lo que les agrada. ¿Cómo pueden disminuirlo? Algo se puede hacer, por supuesto, en lo que respecta a los casos individuales, mediante la prudencia y la previsión. Nuestras casas pueden construirse de

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