considerarse jamás como ejemplos particularmente apropiados para ilustrar los métodos y recursos de la teoría. En efecto, es casi imposible resistirse a la convicción de que los refinamientos del cálculo matemático se han llevado aquí hasta extremos totalmente injustificables, si tenemos presente la imposibilidad de obtener un grado correspondiente de exactitud y precisión en los datos de partida. Por citar tan solo un ejemplo. Sería difícil encontrar un caso en el que el amor por la coherencia haya prevalecido sobre el sentido común hasta tal punto como en la admisión de la conclusión de que es irrelevante cuáles sean los números a favor y en contra de una afirmación particular, siempre que la mayoría real sea la misma. Es decir, el fallo unánime de un jurado de ocho miembros ha de valer lo mismo que una mayoría de diez contra dos en un jurado de doce. Y, sin embargo, esta conclusión es admitida por Poisson. Los supuestos de los cuales se deriva se indicarán en el curso del próximo capítulo.
Nuevamente, la perfecta independencia entre los testigos o jurados es un postulado casi necesario. ¿Pero dónde puede garantizarse esto?
Por no hablar de la colusión directa, en casi todos los casos los seres humanos se encuentran bajo una gran influencia de la simpatía al formarse sus opiniones. Esta influencia, bajo los diversos nombres de sesgo político, prejuicio de clase, sentimiento local, etcétera, siempre existe en un grado suficiente como para inducir a una persona prudente a realizar muchas de aquellas correcciones individuales que vimos que eran necesarias cuando estimábamos la fiabilidad, en cualquier caso dado, de un solo testigo; es decir, son suficientes para destruir gran parte, si no toda, la confianza con la que recurrimos a la estadística y a los promedios al formar nuestro juicio.
Dado que este ensayo se dedica principalmente a explicar y establecer los principios generales de la ciencia de la Probabilidad, podemos exculparnos con total justicia de cualquier tratamiento posterior de este tema, más allá de las breves discusiones que se ofrecen en el capítulo siguiente.