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nydus/The Logic of Chance, 3rd EditionPublic
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Seguros y Juegos de Azar

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Todo lo que se quiere decir con la comparación anterior es que el ideal al que aspira el comunismo es similar al de los Seguros. Si observamos los procesos mediante los cuales se llevaría a cabo y los medios para imponerlo, la cuestión adquiriría por supuesto un aspecto muy diferente.

De manera similar ocurre con la acción del sindicalismo (Trades Unionism) a la que se hace referencia en el párrafo siguiente.

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Una de las mejores discusiones que he visto recientemente sobre estos temas, a cargo de un escritor a la vez plenamente competente y bien informado, se encuentra en el libro Chance and Luck del señor Proctor. Me parece, sin embargo, que incurre en un exceso al denostar no la insensatez, sino la deshonestidad de todo juego de azar.

Ciertamente, es también un uso forzado del lenguaje calificar a todas las loterías de «injustas» e incluso de «estafas» bajo el argumento de que la suma total de lo que distribuyen en premios es menor que la de lo que reciben en pagos. La diferencia, respecto a la información deliberadamente ocultada y los falsos informes difundidos intencionadamente, entre la mayoría de las loterías que han contado con apoyo y las empresas fantasma que merecen justamente el nombre de estafas, debería evitar que se aplicara el mismo calificativo a ambas.

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«Un seguro de incendios es una simple apuesta entre la compañía y el asegurado, y un seguro de vida es una colección de apuestas. Hay algo del principio de la apuesta en toda transacción en la que los resultados de un acontecimiento futuro han de traer ganancia o pérdida». Penny Cyclopædia, bajo la voz Wager.

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Encyclopédie Méthodique, voz Tontines.

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Por supuesto, si introducimos consideraciones de Economía Política, habrá que hacer correcciones.

Por un lado, toda Compañía de Seguros es, como insiste repetidamente De Morgan, una Caja de Ahorros además de una Compañía de Seguros. La Compañía invierte las primas y, por lo tanto, puede permitirse pagar una suma mayor de lo que sería el caso en otras circunstancias. Por otra parte, en el caso del juego, una gran pérdida de capital por parte de cualquier individuo implicará casi necesariamente una destrucción real de la riqueza; por no hablar del hecho de que, en la práctica, el juego a menudo provoca una transferencia constante de riqueza de fines productivos a improductivos.

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