Codal
nydus/The Memoirs of Sherlock HolmesPublic
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The Gloria Scott

Al instante viramos la proa del bote y remamos con todas nuestras fuerzas hacia el lugar donde la neblina que aún flotaba sobre el agua señalaba el escenario de aquella catástrofe. > ““Transcurrió una larga hora antes de que llegáramos y al principio temimos haber llegado demasiado tarde para salvar a nadie. Un bote destrozado y una serie de cajones y fragmentos de palos que subían y bajaban sobre las olas nos indicaban el lugar donde el barco se había hundido; pero no había rastro de vida, y nos íbamos alejando con desesperación cuando oímos un grito de auxilio y vimos a cierta distancia un trozo de restos náufragos con un hombre tendido a lo ancho. Al subirlo a bordo del bote resultó ser un joven marinero llamado Hudson, que estaba tan quemado y agotado que no pudo darnos cuenta de lo ocurrido hasta la mañana siguiente. > ““Al parecer, tras nuestra partida, Prendergast y su banda habían procedido a dar muerte a los cinco prisioneros restantes. Los dos guardianes habían sido fusilados y arrojados por la borda, al igual que el tercer oficial. Prendergast descendió entonces a la cubierta inferior y con sus propias manos degolló al infeliz cirujano. Tan solo quedaba el primer oficial, que era un hombre audaz y activo. Cuando vio al convicto acercarse con el cuchillo ensangrentado en la mano, se liberó de las ataduras que de algún modo se había apañado para aflojar y, corriendo por la cubierta, se precipitó hacia la bodega de popa. Una docena de convictos que bajaron con las pistolas en su busca lo encontraron con una caja de cerillas en la mano, sentado junto a un barril de pólvora abierto —uno de los cientos que se transportaban a bordo—, jurando que haría saltar por los aires a toda la tripulación si se le molestaba lo más mínimo. Un instante después se produjo la explosión, aunque Hudson creía que había sido causada por la bala desviada

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