Sherlock Holmes rió de buena gana.
—Ya llegaremos a eso a su debido tiempo —dijo—. Le expondré los antecedentes del caso en su orden correspondiente, mostrándole los diversos puntos que me guiaron en mi decisión. Le ruego que me interrumpa si hay alguna deducción que no le resulte del todo clara.
“Es de la máxima importancia en el arte de la investigación poder reconocer, de entre una serie de hechos, cuáles son fortuitos y cuáles vitales. De lo contrario, vuestra energía y vuestra atención se disiparán en lugar de concentrarse. Pues bien, en este caso no hubo la menor duda en mi mente desde el principio de que la clave de todo el asunto debía buscarse en el trozo de papel que tenía el difunto en la mano.
—Antes de entrar en materia, llamaría su atención sobre el hecho de que, si el relato de Alec Cunningham era correcto, y si el asaltante, tras disparar a William Kirwan, había huido al instante, entonces obviamente no pudo