atraído con engaños y asesinado, y de haber conseguido la totalidad de la nota y prestado un poco más de atención a los detalles de la puesta en escena, es muy posible que jamás se hubieran despertado sospechas».
—¿Y la nota? —pregunté.
Sherlock Holmes colocó el documento adjunto ante nosotros.
Si se acerca usted al cuarto para las doce a la puerta este, sabrá algo que le sorprenderá mucho y tal vez [sic] le sea de la mayor utilidad, así como también a Annie Morrison. Pero no le diga nada a nadie sobre este asunto.
—Es muy propio de lo que esperaba —dijo él.
«Desde luego, todavía no sabemos cuáles pueden haber sido las relaciones entre Alec Cunningham, William Kirwan y Annie Morrison. El resultado demuestra que la trampa estaba hábilmente cebada. Estoy seguro de que no dejará de entusiasmarle el rastro de herencia que se muestra en las "p" y en las colas de las "g". La ausencia de los puntos de las "i" en la escritura del viejo también es de lo más característica. Watson, creo que nuestro tranquilo descanso en el campo ha sido un éxito rotundo, y sin duda regresaré muy reanimado a Baker Street mañana».